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¿Cómo saber si necesitas ir al psicólogo? 10 señales que conviene conocer

 

¿Te has preguntado alguna vez si lo que te está pasando es «lo suficientemente importante» como para ir al psicólogo? Es una duda mucho más frecuente de lo que parece.

A veces esperamos a encontrarnos realmente mal para pedir ayuda. O pensamos que deberíamos ser capaces de solucionar nuestros problemas por nuestra cuenta. Otras veces ni siquiera sabemos explicar qué nos ocurre, pero tenemos la sensación de que algo no está funcionando como antes.

La realidad es que no es necesario estar pasando por una crisis ni tener un diagnóstico de salud mental para consultar con un psicólogo. La terapia también puede ser un espacio para comprender mejor lo que nos está ocurriendo, adquirir nuevas herramientas y afrontar una etapa difícil con acompañamiento profesional.

No existe una única señal que determine que una persona necesita terapia. Es más útil observar cuánto dura el malestar, cuánto interfiere en nuestra vida y si sentimos que, por nosotros mismos, no estamos consiguiendo avanzar.

 

 

¿Cuándo es recomendable ir al psicólogo?

Nuestra salud mental no permanece siempre igual. Hay momentos de estrés, tristeza, preocupación o incertidumbre que forman parte de la vida y que podemos gestionar con nuestros propios recursos y con el apoyo de nuestro entorno.

Sin embargo, puede ser recomendable consultar con un psicólogo cuando el malestar se mantiene en el tiempo, resulta difícil de gestionar o empieza a afectar de manera significativa a nuestro bienestar y a nuestra vida cotidiana.

Una pregunta que puede ayudarte a orientarte es:

¿Lo que me está ocurriendo está afectando a mi forma de vivir, relacionarme, descansar o afrontar el día a día?

Si la respuesta es sí, pedir ayuda psicológica puede ser una opción que merece la pena valorar. En estos casos, la terapia psicológica individual puede ofrecer un espacio para comprender qué está ocurriendo y trabajar sobre las dificultades que estás atravesando.

10 señales de que quizá necesitas apoyo psicológico

No todas las personas viven el malestar de la misma manera. Estas señales no constituyen por sí mismas un diagnóstico, pero pueden indicar que sería conveniente hablar con un profesional.

  1. El malestar se mantiene y no parece mejorar

Todos podemos pasar por épocas difíciles. El problema aparece cuando la tristeza, la preocupación, la irritabilidad, el estrés o la sensación de estar desbordado se mantienen durante semanas o empiezan a formar parte habitual de tu día a día.

Si notas que pasa el tiempo y sigues sintiéndote igual, consultar con un psicólogo puede ayudarte a comprender qué está ocurriendo y qué puedes hacer para sentirte mejor.

  1. Tus emociones están interfiriendo en tu vida cotidiana

Sentir emociones intensas no significa necesariamente que exista un problema psicológico. Sin embargo, cuando la ansiedad, la tristeza, la rabia o el miedo dificultan trabajar, estudiar, cuidar de ti, relacionarte o realizar actividades cotidianas, puede ser útil pedir ayuda.

La cuestión no es dejar de sentir emociones, sino aprender a comprenderlas y gestionarlas de una manera que no limite tu vida.

  1. No puedes dejar de darle vueltas a las cosas

¿Te cuesta desconectar de determinados pensamientos? ¿Repasas continuamente conversaciones, problemas o situaciones que han ocurrido? ¿Te anticipas constantemente a lo que podría pasar?

Cuando pensar en un problema se convierte en un ciclo difícil de detener y ocupa gran parte de tu tiempo y energía, la terapia puede proporcionar herramientas para relacionarte de otra manera con esos pensamientos.

  1. Estás evitando cada vez más situaciones

A veces evitamos aquello que nos genera ansiedad o incomodidad porque hacerlo nos proporciona alivio a corto plazo.

El problema es que, con el tiempo, la evitación puede hacer que determinados miedos se mantengan o incluso aumenten. Si has empezado a evitar lugares, personas, conversaciones o actividades que antes formaban parte de tu vida, puede ser una señal para prestar atención a lo que está ocurriendo.

  1. Tu descanso se ha visto afectado

Las dificultades emocionales pueden influir en el descanso. Puede aparecer dificultad para conciliar el sueño, despertares frecuentes o sensación de no descansar adecuadamente.

También puede ocurrir lo contrario: tener más sueño de lo habitual o sentir una necesidad constante de descansar.

Si los cambios en el sueño se mantienen y están relacionados con cómo te estás sintiendo, hablar con un profesional puede ayudarte a valorar la situación.

 

 

  1. Tus relaciones están sufriendo

A veces el malestar psicológico no solo afecta a cómo nos sentimos, sino también a la manera en que nos relacionamos.

Puede manifestarse en discusiones frecuentes, dificultad para poner límites, aislamiento, dependencia emocional, problemas para comunicar lo que necesitamos o sensación de no entendernos con las personas que nos rodean.

Cuando las dificultades en las relaciones se repiten y no sabemos cómo abordarlas, la terapia de pareja puede ser una opción cuando las dificultades afectan específicamente a la relación de pareja.

  1. Has perdido el interés por cosas que antes disfrutabas

Si actividades que antes te hacían disfrutar han dejado de resultarte interesantes, puede ser una señal de que algo está cambiando a nivel emocional.

No significa necesariamente que exista un trastorno, pero sí puede ser importante observar desde cuándo ocurre, cuánto afecta a tu vida y si se acompaña de otros cambios en tu estado de ánimo, descanso, relaciones o motivación.

  1. Estás atravesando una situación difícil y no sabes cómo afrontarla

No hace falta esperar a que aparezca un problema psicológico para acudir a terapia.

Una separación, un duelo, un cambio laboral, problemas familiares, dificultades en la maternidad o paternidad, una mudanza o cualquier otra etapa de cambio pueden generar emociones difíciles de gestionar.

Contar con acompañamiento psicológico durante estos momentos puede ayudarte a entender lo que estás viviendo y encontrar recursos para afrontar la situación.

  1. Sientes que has probado muchas cosas y sigues igual

Quizá has hablado con personas cercanas, has intentado cambiar determinados hábitos o has buscado información para comprender lo que te ocurre, pero sigues sintiéndote bloqueado.

Cuando sientes que tus propios recursos ya no son suficientes, acudir a un profesional puede ayudarte a analizar la situación desde otra perspectiva y encontrar estrategias adaptadas a tus necesidades.

  1. No sabes exactamente qué te pasa, pero sientes que necesitas ayuda

Esta también es una razón válida para consultar con un psicólogo.

No necesitas llegar a una consulta con un diagnóstico ni saber explicar exactamente qué te ocurre. Puedes simplemente tener la sensación de que no estás bien, de que algo ha cambiado o de que necesitas entender mejor lo que estás viviendo.

Parte del trabajo del psicólogo consiste precisamente en ayudarte a poner palabras a aquello que todavía resulta difícil de identificar.

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¿Tengo que estar muy mal para ir al psicólogo?

No.

Una de las ideas que más pueden retrasar la búsqueda de ayuda es pensar que acudir al psicólogo está reservado para personas que atraviesan problemas muy graves.

La salud mental se encuentra en un continuo y las necesidades de cada persona son diferentes. Por eso, acudir a terapia no tiene por qué significar que exista un trastorno.

Puede significar que:

  • quieres comprender mejor lo que te ocurre;
  • estás atravesando una etapa complicada;
  • quieres cambiar determinados patrones;
  • necesitas herramientas para afrontar una situación;
  • tus relaciones están pasando por dificultades;
  • llevas tiempo sintiéndote diferente y no sabes por qué.

Pedir ayuda antes de que el problema se haga más grande también puede ser una forma de cuidarte.

¿Cómo es la primera sesión con un psicólogo?

Es normal no saber qué decir durante una primera consulta. No necesitas llegar con una explicación perfectamente preparada de lo que te ocurre.

Durante las primeras sesiones, el psicólogo suele dedicar tiempo a conocer tu situación, entender qué te ha llevado a pedir ayuda, explorar tus principales preocupaciones y establecer contigo los objetivos del proceso.

También es una oportunidad para conocer al profesional y valorar si te sientes cómodo con su manera de trabajar. La relación terapéutica es una parte importante del proceso.

La terapia no consiste simplemente en recibir consejos. Es un proceso de trabajo conjunto en el que profesional y paciente exploran lo que está ocurriendo y buscan estrategias que puedan resultar útiles.

 

 

¿Cómo saber qué tipo de terapia necesitas?

No necesitas saberlo antes de pedir cita.

Las personas acuden a terapia por motivos muy diferentes: ansiedad, dificultades en las relaciones, problemas familiares, cambios vitales, estrés, dificultades emocionales, sensación de bloqueo o simplemente porque quieren comprender mejor lo que les está pasando.

La primera valoración permite conocer la situación y determinar qué tipo de intervención puede ser más adecuada en cada caso.

Además, la terapia psicológica puede realizarse de manera presencial o en formato online, dependiendo de las circunstancias, necesidades y preferencias de cada persona.

Preguntas frecuentes sobre cuándo ir al psicólogo

¿Es normal ir al psicólogo aunque no tenga un trastorno?

Sí. La terapia psicológica no está destinada únicamente al tratamiento de trastornos. También puede ser útil para afrontar situaciones difíciles, mejorar determinados aspectos personales o relacionales y comprender mejor lo que estamos viviendo.

¿Cuántas sesiones necesito?

No existe un número de sesiones que sirva para todas las personas. La duración del proceso depende del motivo de consulta, los objetivos, las circunstancias personales y la evolución a lo largo de la terapia. Es algo que decidirás conjuntamente con el professional que trabajes.

¿Tengo que saber exactamente qué me pasa antes de acudir?

No. Puedes acudir precisamente porque no sabes qué te ocurre o porque tienes dificultades para ponerlo en palabras. El proceso de evaluación inicial ayuda a comprender mejor la situación.

¿La terapia puede hacerse online?

Sí. La terapia psicológica puede realizarse tanto de manera presencial como online. La modalidad más adecuada dependerá de cada caso y de las preferencias y circunstancias de la persona.

Pedir ayuda también puede ser una forma de cuidarte

No tienes que esperar a encontrarte al límite para pedir ayuda.

Si llevas tiempo sintiéndote mal, notas que la situación está afectando a tu vida cotidiana o simplemente quieres comprender mejor lo que te está ocurriendo, consultar con un psicólogo puede ser un primer paso.

No necesitas tener todas las respuestas antes de pedir ayuda.

En Neus Garcia Psicologia ofrecemos atención psicológica presencial en Sant Andreu, Barcelona, y también terapia psicológica online, adaptándonos a las necesidades y circunstancias de cada persona.

Puedes conocer a nuestro equipo de psicólogos en Sant Andreu y sus diferentes áreas de especialización para encontrar el profesional que mejor pueda acompañarte.

Sobre la autora

Neus Garcia es psicóloga y terapeuta, especializada en terapia de pareja, procesos individuales y familiares. Es Psicóloga General Sanitaria y cuenta, entre otras formaciones, con un Máster en Terapia Sexual y de Pareja, un Máster en Terapia Breve Estratégica y formación como terapeuta EMDR.

Atiende de forma presencial en su consulta de Sant Andreu, Barcelona, y también ofrece terapia psicológica online. Además, cuenta con un equipo de psicólogos colaboradores especializados en diferentes áreas de la psicología para ofrecer acompañamiento a adultos, adolescentes, niños y familias.

Puedes conocer más sobre la trayectoria, formación y manera de entender la terapia en Sobre mí.

                                                      

Si tú o tu familia necesitáis acompañamiento en nuestro Centro de Psicología en Sant Andreu (Barcelona) contamos con profesionales especializados que os ayudarán en el camino.

                                                      

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