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La dislexia es un trastorno complejo que requiere una mirada multidimensional para poder comprenderla adecuadamente. El enfoque neurocientífico y educativo nos pueden ayudar a comprender en qué consiste y dar pistas por una intervención adecuada.

¿Qué es la dislexia?

La Asociación Internacional de la Dislexia (IDA, 2002; Lyon, Shaywitz y Shaywitz, 2003) la define como una combinación de habilidades y dificultades que afecta al proceso de aprendizaje de la lectura, la ortografía o la escritura.

Esta definición contempla la dislexia como una Dificultad Específica del Aprendizaje (DEA) que tendría un origen neurobiológico y que presenta unas características determinadas:

– Dificultad en la presición y fluidez en el reconocimiento de palabras escritas

– Déficit en las habilidades de decodificación (lectora) y deletreo

Por lo general, estas dificultades vienen derivadas de un déficit de la parte fonológica del lenguaje y aparecen de forma inesperada. Es importante entender que la dislexia es independiente de cualquier causa intelectual, cultural o emocional lo que significa que puede aparecer independientemente de la inteligencia, a pesar de tener una adecuada instrucción lectora y una situación sociocultural dentro de la normalidad.

La dislexia representa en torno al 80% de los trastornos de aprendizaje por lo que se convierte en el trastorno más frecuente y aunque se diagnostica ligeramente más en niños que en niñas, no existen diferencias significativas de prevalencia entre ambos sexos.

Afecta a entre un 10-15% de la población y está presente en todos los países alfabetizados del mundo.

Bases neurológicas de la dislexia

La evolución en técnicas de neuroimagen funcional ha ido permitiendo conocer la actividad del cerebro mientras éste trabaja; esto es, mientras realiza una función cognitiva concreta. dislexia bases neurologicas

Esto ha permitido confirmar que existen claras diferencias con la actividad cerebral entre personas que tienen dislexia y las que no presentan esta dificultad. Concretamente existen estudios que han identificado anomalías en la organización del córtex cerebral, especialmente en las áreas relacionadas con el lenguaje, como el giro angular y el giro supramarginal. Estas áreas presentan diferencias en la migración neuronal durante el desarrollo prenatal, lo que podría explicar las dificultades en el procesamiento fonológico que experimentan las personas con dislexia. También señalan la influencia genética en estas alteraciones, destacando cómo ciertas predisposiciones hereditarias interactúan con factores ambientales.

Con las investigaciones se ha podido comprobar cómo el procesamiento fonológico está alterado en las personas con dislexia, enfatizando que estas dificultades no se limitan a la decodificación de palabras, sino que afectan a habilidades más amplias como la conciencia fonológica y la memoria verbal a corto plazo. Por eso mismo, una intervención efectiva debe centrarse en fortalecer estas áreas mediante actividades que involucran la segmentación, la fusión y la manipulación de sonidos, así como el uso de tecnologías de apoyo que faciliten el acceso a textos escritos.

Evaluación de la dislexia

La detección temprana de la dislexia es crucial para proporcionar un apoyo adecuado y garantizar el desarrollo académico y emocional de quienes la presentan. Detectarla en edades tempranas permite implementar estrategias de intervención efectivas que minimizan sus impactos en el ejercicio escolar y la autoestima. Esta detección temprana puede darse alrededor de los 5 años, antes de empezar la primaria y en momento del despertar de la lectoescritura.

Señales de alerta a preescolar y primaria

En la etapa preescolar, los niños con dislexia pueden mostrar dificultades para adquirir habilidades lingüísticas básicas. Algunas señales de alerta:

  • problemas para aprender los días de la semana, recordar nombres de letras y sonidos o denominar colores
  • dificultad para hacer juegos de palabras que impliquen segmentación o manipulación fonológica. También pueden presentar retrasos en el desarrollo del lenguaje oral, como por ejemplo problemas para articular palabras complejas o construir oraciones adecuadas para su edad.

En los primeros años de primaria, las dificultades se hacen más evidentes al enfrentarse al proceso de lectoescritura. Estas incluyen:

  • Errores frecuentes al leer, como invertir o sustituir letras (por ejemplo, confundir «b» con «d»).
  • Lentitud a la lectura, acompañada de una carencia de comprensión del texto leído.
  • Problemas para copiar textos del pizarra o escribir palabras correctamente.
  • Dificultades para recordar secuencias, como por ejemplo los días de la semana o el alfabeto.

Hay que tener presente si hay antecedentes familiares de dislexia (padres o hermanos).

Ante una sospecha y una detección temprana se puede hacer un entrenamiento específico personalizado y revalorizaciones periódicas. Si después de un tiempo el niño no se equipara al grupo normativo, será otra señal de alerta que nos puede orientar al diagnóstico.

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                                                                                Diagnóstico

El diagnóstico de la dislexia es un proceso complejo que requiere la evaluación integral de varias habilidades cognitivas y lingüísticas. Esta evaluación integral permite discriminar que es un trastorno específico y no global así como permite detectar otros trastornos que frecuentemente pueden convivir con la dislexia y que también interferirán en el desarrollo del niño. Identificar esta condición de manera precisa es fundamental para implementar estrategias de intervención personalizadas.

Un diagnóstico generalmente consta de 5 partes:

1. Observación inicial y recopilación de antecedentes

El proceso empieza con una entrevista detallada con los padres, los cuidadores y, en algunos casos, los docentes. Es crucial recopilar información sobre el desarrollo temprano del lenguaje, antecedentes familiares de dificultades de aprendizaje y el ejercicio del niño al entorno escolar.

2. Evaluación de habilidades lectoras y de escritura

Se evalúan las competencias específicas de lectura y escritura, identificando errores característicos como:

  • Confusión de letras similares (por ejemplo, “b” y “d” o “p” y “q”).
  • Dificultad para leer palabras desconocidas.
  • Problemas para comprender textos leídos.
  • Lentitud y carencia de fluidez al leer.

3. Análisis del procesamiento fonológico

El procesamiento fonológico es una habilidad clave en el aprendizaje de la lectura. Las pruebas acostumbran a evaluar:
     – Conciencia fonológica: capacidad de segmentar y manipular los sonidos del lenguaje.
     – Denominación rápida: velocidad para denominar objetos, colores o números.
     – Memoria verbal a corto plazo: capacidad para retener y manipular información verbal.

4. Evaluación neuropsicológica

Se realizan pruebas para mesurar habilidades cognitivas como:

-Memoria de trabajo.
-Atención y concentración.
-Velocidad de procesamiento.
-Funciones ejecutivas, como por ejemplo la planificación y la organización.

5. Diferenciación otros factores

Es esencial descartar otras condiciones que puedan afectar el aprendizaje, como por ejemplo problemas de visión, audición, déficits cognitivos globales o trastornos emocionales.

Los trastornos que pueden acompañar de forma frecuente la dislexia son:

– Trastorno por Déficit de Atención (+) Hiperactividad (TDAH).
– La discalculia
– El Trastorno Específico del Lenguaje (TEL).

Otros trastornos que pueden ir asociados:

– Dificultades atencionales (por un esfuerzo mantenido y la fatiga)
– Dificultades a las matemáticas
– Inseguridad, baja autoestima

La presencia de la dislexia puede hacer aparecer:

  • Rechazo por la lectura y actividades relacionadas (también tareas escolares)
  • Baja habilidad lectora y la consecuente dificultad de exposición en público
  • Fatiga importante por el esfuerzo mantenido
  • Carencia de comprensión que repercute en integración de conocimientos

Intervención

Hay que trabajar en estrategias educativas que busquen superar las barreras que enfrentan los estudiantes con dislexia en el aula. Las investigaciones destacan la importancia de adaptar los métodos de enseñanza a las necesidades individuales, incorporando recursos multisensoriales que combinen estímulos visuales, auditivos y táctiles. También subrayan la necesidad de una evaluación temprana y de un enfoque colaborativo entre docentes, familias y especialistas para apoyar integral.

Entre las herramientas propuestas hay programas que fomenten el desarrollo de habilidades fonológicas y el uso de materiales accesibles, como por ejemplo audiolibros y textos con tipografía amigable para personas con dislexia. Hay que buscar estrategias pedagógicas innovadoras, asegurando que las personas con dislexia puedan lograr su máximo potencial en un entorno inclusivo y comprensivo.

Estos enfoques han demostrado mejorar no solo las habilidades lectoras, sino también la autoestima y la motivación de los estudiantes.

Es especialmente importando que la intervención sea lo antes posible; los resultados se muestran con un mayor impacto y efectividad si se da entre los 5 y 8 años, en el periodo de adquisición de la lectura.

Qué hacer como familia y escuela ante la dislexia

Como familia:

Informarse: Buscar información fiable sobre la dislexia.

Apoyo emocional: Acompañar y motivar el niño, valorando el esfuerzo.

Fomentar la lectura: Sin presionar, facilitar el acceso a libros, elegir momentos adecuados y reforzar positivamente, como con sistemas de puntos.

Coordinarse con la escuela: Mantener comunicación constante.

Normalizar la situación: Hablar de la dislexia con naturalidad.

Como escuela:

Detección temprana: Identificar las dificultades y comunicarlo a la familia.

Intervención específica: Ofrecer apoyo individual o grupal según la necesidad.

Potenciar fortalezas: Identificar y reforzar las habilidades del niño.

Adaptaciones escolares: Diseñar un Plan Individualizado (PI) con ajustamientos específicos, como por ejemplo evitar incomodidad, dar tiempo extra y permitir el uso de herramientas tecnológicas (correctores, sintetizadores de voz, programas especializados).

Ambos entornos tienen que trabajar juntos para garantizar un apoyo integral en el niño con dislexia.

                                                   

Ante una sospecha os aconsejamos que busquéis asesoramiento psicológico para acompañar esta dificultad. En nuestro centro de Psicología encontraréis psicólogos expertos en dislexia que os podrán asesorar en la evaluación de la dislexia y su intervención.

 

Tlf.: +34 640 85 88 32